Tuesday, October 26, 2010

Ensayo sobre la ceguera que provoca todo lo que hay para ver.

Estimados homínidos, les propongo para la primera edición un ensayo que hice a partir del tema de la diversidad en la contemporaneidad; que seguramente tiene que ver con el tema de lo nuevo, desde el punto de vista de la actualidad.


  1. Para tratar el tema de la contemporaneidad creo que son de más importante los conceptos de diversidad, novedad e inmediatez. Tanto el desarrollo de las tecnologías como el avance de las libertades ideológicas han sustentado el derrame de información que experimentamos en la actualidad; a pesar de las restricciones que tratan de controlar el contenido de los diversos medios de comunicación sabemos que es posible encontrar exactamente lo que se busca si se sabe cómo. Tenemos pues un banquete inmenso de información, difícil de categorizar o enlistar; que responde al fenómeno de la superpoblación mundial, tendencias, gustos, cosmogonías, todo generando conocimiento a un ritmo sin tregua.
  2. Esta diversidad hace utópica la idea de entender algo en su totalidad, tantos puntos de vista dejan a la objetividad en un marco risible por su insuficiencia al considerar todas las partes de la información.
  3. En cuanto a la categorización para el estudio de los fenómenos culturales, nos encontramos con que el constante bombardeo de conocimiento enceguece los límites que podrían ser usados para la delimitación por su amplitud. De esto deriva un problema de valor que es síntoma de la patológica expansión de la información: ¿cómo reconocer una partícula valiosa? Los fenómenos de control de información para las masas como el Super Star funcionan como picos de la pirámide, es decir, una convención impuesta de valor que sirve de referencia por lo menos en cuanto a popularidad, pero sería ingenuo considerar un sistema de valor prefabricado como lo legítimo en cuanto a trascendencia cultural.
  4. ¿Qué sucede con el resto de los hechos que no se manifiestan en medios de distribución masiva? Pierden valor en cuanto a la trascendencia general en la cultura, pero ontológicamente deberían ser considerados al mismo nivel. Por lo tanto la cantidad inabarcable de información devalúa inmediatamente cualquier avance o proyecto que no esté insertado en los sistemas de difusión.
  5. Por otro lado aún la información expuesta al alcance de todos no está exenta de su devaluación pues al encontrarse junto con millones de nodos de información similares pierde su “aura”, su noción de originalidad; es el caso de un fenómeno reciente, el que me gusta denominar BloggerFagia, hasta hace algunos años no era posible la exposición aleatoria de información puesto que los usuarios no contaban con interfaces amigables, el lenguaje de codificación de la red era cosa de especialistas; con portales como my space y Blogger la difusión de la información en linea pasó a ser un tema clave de nuestra actualidad, cualquier individuo tiene la posibilidad de difundir su producción de manera ilimitada, sin restricciones causadas por la nacionalidad o el estrato social. Luego, poco a poco son más los usuarios interesados en ramas específicas de la gestión cultural que cada vez con más frecuencia visitan adictivamente los blogs que se actualizan por minuto, repasando con un ojo indiferente toda la información sin valorar cada entrada como algo único. Este fenómeno representa la contemporaneidad.
  6. El estudio del conocimiento se asimila como un problema que se intenta resolver con nomenclaturas que abarquen tendencias incluso aún difusas; las mismas taxonomías contribuyen a la confusión, puesto que a la vez varios autores describen el mismo fenómeno con diferentes nombres y razones que a veces tienen que ver más con la lírica intelectual que con la descripción entendida y bien fundada. Si se quisiera controlar el flujo de información en un nivel eficaz se corrompería la facultad humana de su desarrollo individual. Existen también estratos como el del mini super star que se desenvuelve en pequeños marcos de convención, grupos aislados, a veces congruentes a veces no, que intentan trabajar al unísono por una ideología común; algo así como la microcultura y la macrocultura.
  7. La manera de legitimizar un fenómeno reside en los medios de control, el conocimiento al servicio del más poderoso. Por eso, en cuanto al arte, los movimientos radicales y transgresores que conocemos terminan siempre en los museos nacionales. Luego, qué importan los museos si se puede vender obra a los coleccionistas, oferta y demanda, siempre pendiendo de la subjetividad del que posee el dinero. Ergo, nuestro entendimiento de la “evolución” del pensamiento artístico depende de la sección específica que se haya adaptado a los gustos de un observador subjetivo. La memoria histórica es un cuento enmarcado en páginas de libros o en portales de Internet.
    Rubén Romero, mayo 2010.
krowitna@gmail.com
www.provisionall.blogspot.com

1.



-Una versión para logotipo. Y después otra.