Thursday, October 28, 2010

ASTERISCO*1 - Diseño


DENLE CLICK A LA IMAGEN PARA PODER LEER EL TEXTO QUE VIENE EN MEDIO.

Aquí va la portada que les había presentado antes, para economizar tintas el texto podría ir sin color, mostrando el color del material de fondo. Osea que tendría que ser un color muy claro o un poco oscuro para que no se mimetice con el cartón que se escogió: propongo magenta o morado.
Si va a dos tintas entonces no importa el color de fondo que se elija.
Ah! propuse una abstracción del nombre a partir de su símblo, con el número de a edición para el lomo. Tamaris.

La eternidad de los objetos de arte.

El arte está asociado con lo nuevo y lo viejo, con la vida y la muerte, es un triunfo ante el tiempo irreversible de la historia del arte, si se representa el pasado se está representando la propia muerte de algo nuevo, es así que la vida llega a un desgaste y envejece al trascurrir el tiempo. El pasado se ve como un retroceso al presente que nos lleva a crear algo vivo, nuevo e inmóvil en la realidad contemporánea, si logra mantenerse en la existencia puede decirse que será eterna.

Existe una falsa conciencia del tiempo que paraliza al artista, este es el proceso de producción en el cual se ven obligados a diferenciarse de la presencia pasada (obras ya establecidas en la historia del arte), es un pasado que encierra un poder superior al tiempo, que denota vida aparentemente eterna con la sobreprotección colectiva: Estado, historiadores, artistas, galeristas, críticos, curadores, coleccionistas, etc. Es una conservación retorcida del arte, que a la vez genera lo nuevo y que por sí sola se desplaza al pasado. La preocupación por crear algo presente, nuevo y vivo para la memoria colectiva puede ser engañosa y más aun pensar ambiciosamente en adentrarse en el sistema y en el mercado del arte, es importante concientizar que al competir contra el pasado se compite contra la muerte, no se puede ser dios como para resucitar su propia creación, pero ¡sí! se le puede otorgar nuevamente existencia entre las cosas, diferenciándolas a partir de la funcional de lo que para hoy es viejo.

La construcción de la historia puede ser la base del tiempo para el desarrollo del conocimiento, pero también es la base innatural del tiempo del que no conocemos, es una memoria impersonal, escrita y administrada por el poder. El sujeto tanto como el objeto tiende a permanecer inmóvil en el tiempo irreversible de la historia, es un modo de comunicar las cosas ya establecidas y concientizar que están muertas para el presente pero tienen vida mientras estén expuestas ante la mirada del arte. La historia general se construye colectivamente de la memoria ajena, la historia de una obra de arte se edifica a partir del desprendimiento personal que su vez garantiza un lenguaje que permanece en la memoria colectiva incorporarlo continuamente fuera de la muerte.

La memoria es un concepto que tiene la facultad de retener, recordar y reconocer el tiempo irrevertible del las cosas, en el se almacena el pasado vivencial. Cualquier elemento vivo o muerto tiene una carga memorial irrepetible que genera eternidad existencial. ¿Cómo es que la memoria de un objeto se transforma en conocimiento para el estudio de la historia? Esto sucede cuando deja de ser un simple objeto para ser un objeto de arte, esto a su vez está asociado con la protección de una memoria colectiva lo cual lo hace eterno pero envejece de cualquier manera. Así La memoria se transforma en un conocimiento de experiencias esto es para beneficiar una actuación futura del pensamiento.

“El arte de vanguardia no expresa ningún gusto, ni el gusto del público, ni el personal, ni tampoco el gusto de los propios artistas. El arte de vanguardia es elitista, simplemente porque se crea bajo una obligación a la que el publico general no está sujeto” (Boris Groys). La vanguardia no se refiere a ser más abiertos con el concepto histórico, ni ser más radicales con el pasado, es más bien interpretar nuestro propio tiempo, representar el lugar donde estamos parados y personificar el espacio donde queremos situarnos, demostrando siempre lo imperceptible, lo intangible, lo ilegible de las cosas que viven y que están presentes en nuestro entorno y que a un corto o largo plazo serán revaloradas como una obra de arte, a partir del pensamiento interno. Un objeto que está presente en el arte, lo está por que el artista parece estar presente y vivo en el objeto.

Una memoria que proviene de los objetos le otorgan poder al pensamiento del hombre, la reflexión y visibilidad de la memoria son aspectos imperceptibles, si no existe la experiencia jamás será posible mirar todo el panorama de la superficie eterna.


Luis Valverde

exposición de J.C. Orozco en San Ildefonso

Mi impresión general de esta exposición es que integra de una forma eficaz las etapas más destacables de un pintor que, por su voluntad representacional y por su determinado carácter sigue siendo vigente. Con un total de 34 ejes temáticos el espectador puede sentirse partícipe del desarrollo del estilo pictórico de Orozco, así como entender el contexto en el que se desenvolvió, pasando de las prostitutas de cabarets, tanto como las instituciones que lo vieron crecer en el muralismo mexicano. Considero que las obras se encuentran bien organizadas y en un clima propicio para cada técnica empleada. Los recorridos de la exposición (que involucraban salir y entrar por las muchas puertas del complejo de San Ildefonso, así como falta de algunas señales) me parecieron un tanto complicados. Por otra parte, en el módulo de información se me ofreció la visita guiada de un guía en específico, el cual se ausentó debido a una supuesta entrevista para dar promoción a la exposición, situación que retrasó mi recorrido y en la cual colocaron a una guía reemplazo que dejó tanto que desear, que me vi en la necesidad de realizar el recorrido por cuenta propia. En materia de pintura, encontré obras específicas con las cuales tuve mayor empatía, como la primera zona, de retratos al óleo, una etapa que desconocía del pintor, y además una que no parece repetirse en términos de representación en el resto de la exposición; así también de manera curiosa, otra de mis favoritas fue de sus últimos años, donde comienza a representar fantasmagorías propias de un hombre que se va topando frente a frente con la muerte que viene cada vez más cerca; quedan fuera las representaciones del México social y representado ya de reiteradas maneras, y lo substituyen alucinaciones, cráneos, paisajes surrealistas pero con una carga de melancolía que llamó mi atención sobre lo demás. Comprendo a Orozco con un contexto bien determinado, que es la asimilación de la revolución y las propuestas didácticas de las instituciones académicas del México del siglo XX. Partiendo de ahí, lo que encuentro digno de ser resaltado es un discurso que parte más de lo impetuoso, del choque de contrastes, de la afrenta, que de un mensaje político monótono y puramente ilustrativo.

Joao Balderas.

Ejes temáticos: (34 en total, exhibiendo 379 piezas)

'José Clemente Orozco: pintura y verdad'

• Retrato
• Caricatura
• La casa del llanto (acuarelas)
• Caricatura (2)
• Escuela Nacional Preparatoria
• Pintura (1)
• México en la Revolución
• Gráfica (1)
• Pintura (2) (Nueva York)
• Prometeo
• New School for Social Research
• Épica de la Civilización humana
• Catársis
• Gráfica (2) (1935)
• Paraninfo de la ciudad de Guadalajara
• Palacio de Gobierno de Jalisco
• Hospicio Cabañas
• Pintura (3) (1940-1945)
• Dive bomber and tank
• Suprema Corte de Justicia
• Alegoría de la mexicaneidad
• Apocalipsis (templo de Jesús de Nazareno (1942-1944)
• Ballet de la ciudad de México
• La primavera
• Turf club (1945)
• La verdad
• Pintura y gráfica (1946)
• Los teules
• Escuela Nacional de Maestros
• Retrato de Don Benito Juárez y alegoría histórica de la Reforma
• Pintura y dibujos (inéditos, 1949)