Thursday, October 28, 2010

Propuesta Diseño

Ensayo

Sobre la necesidad de la Pólvora.

Yollotl Alvarado

Trabajar siempre con la posibilidad de transgresión al nivel de lo real.

Es decir, hacer trabajos que no existan simplemente en el espacio, consentido, consagrado, sagrado. Que no acontezcan simplemente en el nivel de la tela, de una superficie, de una representación. No trabajar más con la metáfora de la pólvora: Trabajar con la Pólvora misma.[1]

Inserciones en circuitos ideológicos. Cildo Meireles.

1-. El aparador retacado.

La estructura de producción, exhibición y distribución de las obras de arte dentro de un sistema capitalista, apunta a la estabilización del espectador como una figura pasiva , es decir “el espectador no debe trabajar con su propia cabeza: toda conexión lógica que requiera esfuerzo intelectual es cuidadosamente evitada.”[2] Esta relación social del artista con el público, mantiene la verticalidad como sistema de comunicación, aprendizaje y funciona como reelección silenciosa del sistema de producción, contribuyendo a la solidificación de una estructura que no ha funcionado y que en un país como México solo puede acrecentar los contrastes sociales y debilitar la unificación de comunidades de desarrollo social, cabe mencionar que “abastecer un aparato de producción, sin tranformarlo en la medida de lo posible, es un procedimento sumamente impugnable incluso cuando los materiales con que se le abastece parecen ser de naturlaeza revolucionaria.[3]

“El mundo contemporáneo se caracteriza por la prevalencia total del fenómeno al que Karl Marx llamó fetichismo de la mercancía. Este término, a menudo malentendido, indica mucho màs que una adoración exagerada a las mercancias… Se refiere al hecho de que en la sociedad moderna y capitalista , la mayor parte de las actividades sociales toman la forma de mercancia , ya sea material o no.[4] El fetcichismo de la mercancía relega la importancia, la repercussion y la intención de los objetos o actos artísticos y hace que su valor se riga únicamente por las leyes del dinero y la acumulación capital. Este fenómeno aunado a la intensa y proliferante producción de imágenes en el mundo actual , genera y constituye a su vez otro fenómeno que nos afecta, este consiste en la infinita acumulación de mercancias artísticas en las que lo discursivo se disuelve a los pies de la economía, se enfatiza también la mediatización de las figuras “artísticas”. Por esta razón vale la pena cuestionar directamente: ¿Cual es la necesidad de seguir representando en un mundo colmado de representaciones?[5]

Dejar las representaciones a un lado y en su lugar crear intervenciones en la realidad, que repercutan a una comunidad específica, se ha vuelto una actividad mucho más propositiva y activa, a esta se le ha cuestionado por “alejarse” del arte y es ahi dónde las concepciones de la función del arte toman la rienda de la discusión, aunque por el momento no desarrollaré a fondo este tema, ya que considero que la importancia de la acción y la consecuencia de la misma es mucho más potente que la necesidad de enmarcarse dentro de lo que se le llama “Arte”.

La estrategia con la que un productor decide incidir en su entorno , se trabaja necesariamente desde el primer momento de gestación de una obra de arte, desde la decisión de si la obra debe ser una mercancía, una experiencia o una herramienta. De la misma forma la conciencia del impacto de la obra a nivel social, psicológico , politico, económico e histórico y el diálogo que mantiene con la actualidad , también define una postura ante el contexto, “como sabemos, las relaciones sociales están condicionadas por las relaciones de producción. Por lo tanto surge una serie de preguntas : ¿Cuál es la posición que mantiene una obra de arte con respecto a las relaciones sociales de producción de la época? ¿Está de acuerdo con ellas, es reaccionaria, o tiende a su superación, es revolucionaria?”[6] ¿De que sirve seguir produciendo obras que funcionen únicamente como mercancía?, ¿Por que no convertir al espectador en interlocutor?.

Por último hay que mencionar dos temas que permitirán aclarar la dirección de este ensayo, el primero es la función de los espacios de exhibición desde las estructuras institucionales y su letargo en la rececpicón de obras de arte activas o vivas, es decir cómo los museos no poseen la capacidad de que el sistema de mercancias desaparezca y que las obras vivas ocupen el espacio, esto está ligado a su vez a la noción que dio origen al museo “en el contexto del proyecto ilustrado que tiene que ver con esa vocación ecumenica característica que aspira a establecer una definición genérica universalizada de la misma condición humana.”[7]En esta idea se anula completamente la existencia de la subjetividad, la multiplicidad de opiniones y sobre todo la experiencia individual y el intercambio horizontal de los conocimientos que se producen al participar o recibir una obra de arte.

La idea de que el museo tiene el “encargo de producir el dispositivo de escenificación histórica” que determinará el curso de las nuevas producciones pero como un estado de superación del pasado bajo el argumento de que “aquello que está expuesto en un museo se considera automáticamente como algo perteneciente al pasado, como algo que ya está muerto.” Es la que no ha permitido la integración de practicas artísticas que no respondan a los intereses del sistema capitalista y a la estructura de un museo.

El Segundo tema es la idea de que ya no es necesario que los acontecimientos sean comunicados en función de la lógica del espectáculo para integrarse a la historia y a la memoria, para empezar ya no existe una sola historia ya que la multiplicdad de construcción de documentos y archivos y la libre distribución de los mismos a permitido destruir la imagen de un pasado “definido” y ha dado pie a historias múltiples en donde la experiencia vivida y la subjetividad toman fuerza y la linealidad es fragmentada.

2-.Reciprocidad y Autogestión.

Generosity exist in exchanges, like conversations, and within temporal experiences shared by a social or communal body, which are conceived as art, crafted by artists, though these generous acts might not look like art, or in fact be art but become art- like moments.[8]

Mary Jane Jacob

Una de las posturas más interesantes que han ido en contra del sistema de las mercancias en el arte es justamente la que promueve el arte como una experiencia, donde el espectador no está atado a ser receptor de discursos y propuestas, sino que se convierte en accionador de situaciones e intercambios a manera de interlocutor.

Junto con el advenimiento del internet y el libre flujo de información , los artistas han buscado desmitificar la figura del artista como genio creador y abrir una discusión en el que participan los artistas y el público al mismo nivel, esto no repercute únicamente en el arte sino que también en la educación.

La apertura a la que se llegó cuando el arte se proclamo como cualquier cosa, dio pié al surgimiento de proyectos que trataban de atender problemáticas sociales, políticas y económicas desde el arte, dentro de estas me gustaria destacar el proyecto The School of Future de Cassie Thonton:

School of the Future is a project about what a school can be. We'll open this July as an inter-generational free school for the community around Sgt. Dougherty Park, in Greenpoint, Brooklyn. From solar-powered lighting to a giant scrabble board, giant Tyvek mountains and experimental food sculptures, the School of the Future is an invitation to experiment and analyze learning through the arts. Each class, performance and student-teacher exchange provides inspiration for a curriculum that allows a community to respond to a particular site, encouraging the use of under-utilized public space as a way to learn and question cultural constructs and personal responses to school and education.

La reformación de la educación, la restructuracion de comunidades activas, el desvanecimiento de los derechos de autor en pro de la divulgación libre de información, la generación de servicios, entre otros han sido algunos de los ejemplos mas claros de esta postura.

Encontramos en estas actividades la necesidad de activar desde el arte, la realidad y de incidir en ella, es decir se ha abierto la posibilidad de transgredir la representación o la metáfora de la vida y en su lugar trabajar con la misma realidad, esto también es bastante cuestionable cuando desde la perspectiva globalizada se piensa en repercusión a gran escala.

Se habla de que estas prácticas vuelven a ser representación o espacio simbólico debido a que se trabaja con la experiencia y esta es muy dificil de mercantilizar o compartir, a su vez se critica que el aprovechamiento de estas experiencias suceda en pequeñas comunidades , pero considero que ahi también radica su imprtancia, ya que se decide trabajar con el contexto próximo y esto no solo genera experiencias subjetivas sino que detona actividades similares desde lugares distintos al arte, tejiendo así redes de intercambio y discusion.

Uno de los aspectos que más llama la atención es la necesidad de los artsitas de convertir el arte en discussion-activa , parecería que algunas ramificaciones del futuro del arte se buscan en la retroalimentación de diálogos con diversos interlocutores , pero estas no funcionan solo como mapa-ruta sino como fin en si mismo.

Es interesante cuando nos aproximamos a estas nociones desde la perspectiva de las instituciones, es decir, ¿Cómo es que opera la función de un museo dentro de estas propuestas? ¿Dónde queda el papel del “Gobierno” como patrocinador de la actividad cultural, cuando lo que se propone, responde a las carencias de este mismo y de la sociedad?. Estas preguntas nos conectan directamente a la temática que tratábamos en el capítulo anterior de la función del museo.

Han existido en México recientemente proyectos que tratan estas temáticas y son intentados desde la estrucutra del museo y patrocinados por el estado, basta con mencionar dos claros ejemplos que nos permitirán analizar como el museo reacciona a estas propuestas.

El primero es el proyecto SIEMPREOTRAVEZ que se desarrolló en el Museo de Arte Moderno de la cuidad de México, el cual se proponía como una plaza pública de intercambios , actividades culturales, debates y constante producción de Fanzines y Objetos de distribución, y como aparato de demandas a la institución desde la propia institución, este proyecto aunque en un inicio parecía estar funcionando perfecto, pasó a ser censurado y terminado antes de lo planeado debido a que el museo no pudo atender las necesidades diarias que se presentaban desde cuestiones de producción como de presión gubernamental de altos mandos que no estaban de acuerdo en que el museo estuviera vivo y produciendo.

El Segundo El Jardín de Academús , un proyecto de José Miguel Gonzáles Cassanova, presentado actualmente en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo el cual tene como objetivo abrir la institución del arte al campo social y la institución educative a las practices artísticas, fomentando através de 30 proyectos una comunicación entre artistas y públicos y la inclusion de comunidades específicas. Este proyecto aún no ha concluido y sería muy precipitado sacar conclusions previas. Lo que es un hecho es que los museos han aceptado este tipo de propuestas que buscan cambiar la noción del museo como espacio de contemplación y mas bien el museo como órgano vivo y generador.

Por alguna razón este tipo de proyectos “son mejor realizados fuera de la estructura tradicional del museo y la galería. Cuando se trabaja con una audiencia ajena a los códigos prestablecidos se logra una comunicación más directa y profunda , necesaria en este tipo de proyectos.[9]

Otro de los aspectos importantes en la solidificación de estos discursos y en la reformación de un sistema de distribución, exhibición y producción es la noción de la autogestión , que se refiere a “la organización social del poder reconocido a cada cual sobre su vida cotidiana y ejercido direcatamente por los propios individuos”[10] con miras hacia objetivos puntuales, lo cuales se logran sin necesidad de cualquier otro tipo de organización institucional.

Estas nuevas rutas surgen de la “exigencia de reflexionar, de preguntarse por su posición en el proceso de producción”, y de reaccionar ante un contexto específico.[11]

Sin duda estas nuevas rutas generan preguntas importantes de atender, como: ¿Cual es el sentido de generar comunidad? ¿En que punto el arte deja de ser arte y se vuelve activismo? ¿Y si eso realmente importa?, estas y muchas más preguntas se desprenden de este tipo de aproximaciones al arte y cada vez más se le exige al los recintos institucionales ese desplazamiento en el que se intenta convertir al museo “como sistema o constelación diseminada de dispositivos deterritorializados operando a favor no del asentamiento y la estabilización de un generico universalista del valor estético, sino al contrario a favor de la multiplicación exponencial de los imaginarios colectivos y las escenas de encuentro activado en el dominio de lo público.”[12]Dejando de lado su función como entretenedor de la sociedad y du responsabilidad para con los nichos de poder capitalista.

Esta es solo una ramificación de un árbol gigantesco de posibilidades de acción dentro del panorama de la sociedad contemporánea que el tiempo decidirá cuantos frutos arroje y que tan rápido se pudran , pero al menos ofrece la posibilidad de trabajar con la pólvora.



[1] Cildo Meireles, Ciudad de méxico, Alias, junio de 2009. Pag. 144

[2] Max Horkheimer y Theodor Adorno, La industria cultural. Iluminismo como mistificación de masa. Buenos Aires, Sudamericana, 1998, pag.10

[3] Walter Benjamin, El autor como productor, Ponencia presentada en el Instituto para el estudio del fascismo, Paris, 27 de abril de 1934. Pag. 2

[4] Anselm Jappe, El gato, el ratón, la cultura y la econmía. El Viejo Topo 263, Diciembre 2009, pag. 91

[5] Preguntas a partir de sociedad del espectáculo, Carmen Cebreros (maracruz@gmail.com), Hotmail, Jueves 13 de Mayo de 2010.

[6] Walter Benjamin, El autor como productor, Ponencia presentada en el Instituto para el estudio del fascismo, Paris, 27 de abril de 1934. Pag. 2

[7] José Luis Brea, El museo contemporáneo y la esfera pública, “ Conferencia en el ciclo de “Intertextos y conteminaciones”, Signo Abierto, Valencia pag. 3

[8] Mary Jane Jacob, What we want is free generosity and exchange in recent art, cca wattis institute for contemporary art. Nueva York, 2005.

[9] Jorgen Svensson. Four projects, What we want is free, CCA Wattis Institute for Contemporary Arts, Nueva York 2005, pag.60

[10] Ratgeb, de la huelga salvaje a la autogestión revolucionaria, 1974 capítulo III

[11] Walter Benjamin, El autor como productor, Ponencia presentada en el Instituto para el estudio del fascismo, Paris, 27 de abril de 1934. Pag.10

[12] José Luis Brea, El museo contemporáneo y la esfera pública, “ Conferencia en el ciclo de “Intertextos y conteminaciones”, Signo Abierto, Valencia pag. 5

Wednesday, October 27, 2010

propuesta de portada sué
Sebastian Rico Esenaro
Domingo por la tarde en San Ildefonso.
(Reporte sobre la exposición de José Clemente Orozco)

México esta entrando en una nueva etapa de su vida, esta alcanzando una madures violenta, es un país que sangra y agoniza mientras se traga el llanto. Es un lugar políticamente definido, pero a su vez cada lugar dentro de él es diferente y con una cultura de muerte que impregna nuestros orígenes, que acentúa nuestra historia, que endulza nuestros panes y seduce a nuestro arte.

Es un espacio lleno de gente sumisa, con mucha sensibilidad a causa de la geografía, porque es la imposición del paisaje y la contundencia de nuestra naturaleza la que educa rústicamente nuestro sentidos. La cultura mama de la tierra. Ya sea en los costas llenas de consuelo y basura o en las estruendosas ciudades retacadas de relaciones sistémicas. Este contexto hace que haya un agujero dentro de las personas, una conciencia colectiva de frustración y sometimiento, de desinterés y conformismo pero también de esperanza y de fe. Una sociedad susceptible a su entorno natural, político, económico y humano.

Hay países que envidian nuestra cultura y no me refiero al cliché del extranjero enamorándose del mole poblano, me refiero a un sábado en el centro histórico de la ciudad de México, un recorrido por la lagunilla donde se pueden ver la resistencia de ese mestizaje cultural que se aferra en las calles y la contundencia de la cotidianidad; en estos sitios se percibe una cultura con fisuras y a veces con síntomas de atrofio, se pueden notar también fuertes corrientes de relaciones sociales y de comercio que requieren de un análisis más profundo, lo envidiable esta en la abundante variación cultural.

Solo que hay un problema, este exceso genera un desenfoque cultural, neutralizando todo el potencial de desarrollo social y en consecuencia el desarrollo artístico.

Desafortunadamente hay un desequilibrio en el entorno del mexicano ya que la mala política y la falta de una buena economía arrebatan la atención y el aliento de la gente, los que gobiernan deshumanizan sus responsabilidades y los afectados solo piensan en conseguir el símbolo de la estabilidad moderna: $. Esta situación ha generado una especie de ciclo sangriento que acontece con constancia, 1519, 1810, 1857, 1910, 1968, 1994, 2000, 2011, (por mencionar algunas fechas).
Como consecuencia: una contemplación al humano deficiente, casi ausente.

Pero hubo un grupo de personas que sentían que podían decir algo a la gente, artistas que estaban conscientes del poder de su imaginación y del impacto social de su creatividad, entre ellos había un manco en particular llamado José Clemente Orozco.

Tapatío y con bigote corto. Este hombre que pintaba bien, hizo imágenes que hablan de historia, de ideales, de fuego y de muerte. Sus trazos no mienten y con su única mano, que parecía la de veinte hombres, plasmó una preocupación que actualmente esta sedada en los artistas contemporáneos. Una responsabilidad social que lo encausó a narrarle a los del presente y los del futuro acerca de los del pasado.

Ahora puede parecer molesto tener que recordar algo que queda tan atrás. Incluso borramos la historia nuestra, por darle prioridad a estrategias pedagógicas en pos de la modernidad y la efectividad. Resulta más importante un mingitorio en un museo (sin menospreciar su valor), que la escuela, las técnicas y los procesos de los muralistas mexicanos. Está bien saber de las rupturas vanguardistas europeas y es muy sano saberlo. Pero lo que no es inteligente, es olvidar lo poco que tenemos aquí, ni aferrarnos con ciega devoción a una tradición casi extinta: El muralismo.

Creo que no está demás cuestionar por qué no nos enseñan a pintar las paredes con la maestría que alguna vez se hizo. En pensar ¿Porqué permitimos que borren en los libros de texto, la historia prehispánica para mandar a los alumnos a un taller de carpintería? ¿Porqué contemplamos con paciencia, el recorte presupuestal en las áreas de cultura y educación, para fortalecer la violencia? ¿Porqué financiamos una guerra? ¿Estamos de acuerdo con los métodos de enseñanza artística? ¿Por qué no decimos nada?

Aprendí cosas importantes acerca de la ruptura y del olvido; en una ocasión conocí el trabajo de un compañero que consistía en romper platos y armar con los trozos un plato nuevo y raro: La ruptura deja escombros de oro, mientras que el olvido lo devora todo.

Orozco vino en una tarde de domingo a recordarme estas cosas, no con los bocetillos que abundaban en la exposición sino con las fotos mal trabajadas de sus murales en todo el país y los murales dentro del museo.

Si bien la exposición que se encuentra en el museo de San Idelfonso, puede interpretarse como un intento desesperado por confirmar un sobrevalorado espíritu nacionalista, muestra aspectos muy interesantes fuera de las ideologías políticas, que exhiben un humor ácido para consolar una visión bastante trágica del pasado.

Orozco hizo con su obra un melodrama sobre la historia mexicana, un hombre impulsado por el frágil espíritu de renovación proveniente de la revolución, a pintar en las paredes de edificios gubernamentales imágenes que hablan del mal gobierno, de rebeldía, de sumisión, de dolor y de ausencia.

En este recorrido me llamó la atención ver que los que verdaderamente ganaron la revolución, Orozco los muestra aún como derrotados, imágenes que hablan de una verdad que a más de un lustro pesa más y más: los mexicanos estamos derrotados ante un anhelo de modernidad. Protegidos en agonía por una Malinche que no sabe decir no. Y perdidos como pueblo porque los que proponen el camino están ausentes o tienen miedo.

La única manera de alcanzar la modernidad es atendiendo nuestra obsoleta presencia y rompiendo nuestra cultura por medio de la creatividad y la experimentación, para armar el caos de los aciertos y lo errores. Romperlo otra vez y esperar. Por último responder a las consecuencias sean malas o buenas.

La NUEVA SANGRE